
Mi zona de campo, nevadita nevadita
Así encontramos el viernes la zona de campo, después de haber nevado toda la noche
Y así es como estaba un par de horas después, cuando ya la nevada arreciaba...
Aquí están mis dos trincheras....
... y una de ellas con todo el fondo cubierto de nieve
y mis directores siendo cubiertos también...
Los tres supervivientes...
Mientras la escarcha y tras la escarcha
La Rana que quería ser una Rana auténtica
Había una vez una Rana que quería ser una Rana auténtica, y todos los días se esforzaba en ello.
Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad.
Unas veces parecía encontrarla y otras no, según el humor de ese día o de la hora, hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl.
Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente, y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica.
Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo, especialmente sus piernas, de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores, y sentía que todos la aplaudían.
Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que, dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran Rana auténtica, se dejaba arrancar las ancas, y los otros se las comían, y ella todavía alcanzaba a oír con armargura cuando decían que qué buena Rana, que parecía Pollo.
(Augusto Monterroso)
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